Toxicidad en nuestras células.

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Después de estos días de tantas fiestas y excesos donde esta bien disfrutar pero poniendo límites, aunque eso cueste más porque no se trata de sentirse mal y obligarse a no comer sino que tu cuerpo te hable y te pida no ingerir tantas toxinas, es de vital importancia darle un descanso a tu cuerpo y eliminar las toxinas acumuladas.

Recuerdo que hace años en estas fiestas llegaba a engordarme 4 kilos, me sentía hinchada, me estreñía y me encontraba fatigada pero no podía dejar de comer dulces y grasas. Pero ahora que mi cuerpo esta más habituado a una alimentación más sana y esta más libre de toxinas, para mi no es un esfuerzo ya que lo que menos me apetece después de una comilona es excederme de dulces sin sentirme mal por no hacerlo, sino que el cuerpo es sabio y sabe que no merece la pena darle el gusto al paladar unos minutos para luego encontrarme mal y pesada.

Pero todo es un proceso de tiempo y por eso para los que os habéis excedido vamos a explicaros como funciona nuestro sistema a nivel de toxinas y como eliminarlas.

Las toxinas son materia viva que actúa como un veneno a partir de sustancias indeseables y entorpece el funcionamiento normal del metabolismo.

Pueden ser de origen externo o interno, nos referimos a toxinas de origen externo todas aquellas que son ingeridas a través de la alimentación o agua como conservantes, colorantes, nitratos, pesticidas, cloro, metales pesados..etc.

Pero no solo podemos absorber toxinas a partir de los alimentos sino que también absorbemos del medio ambiente ya puede ser por los químicos que genera las fábricas o por lo aerosoles, ambientadores, cosmética, pinturas, vacunas..etc.

Las toxinas de origen interno pueden ser causadas por las emociones, cuando nos encontramos en situaciones incomodas en nuestro día a día que no sabemos gestionar y nos afecta hasta el punto de tener una tristeza que no somos capaces de solucionar. Todo ello genera toxinas que nos pueden enfermar.

Otra forma de generación de toxinas internas son las que aparecen en el colon, diferentes tipos de bacterias producen putrefacción y esa sustancia penetra en el colón y es absorbido por la sangre cargando los tejidos de toxinas. Los alimentos con proteína animal, especialmente  los lácteos  y la carne, tiene una tendencia fuerte a estimular esta putrefacción. Igual que el azúcar, el té, el café y el chocolate.

El colón cargado de toxinas no llega a nutrirse correctamente, las secreciones no funcionan debidamente y producen una mucosa perjudicial, en vez de facilitar la lubricación y la protección de la pared del colon, la mucosa es excesiva. La mezcla de estos residuos alimenticios, especialmente con el gluten, forman una masa dura y adherente que se pega a la pared del colon. Las vitaminas y minerales no son absorbidos debidamente y tarde o temprano se empezarán a tener problemas de estreñimiento como poco. Pudiendo llegar a causar enfermedades crónicas por exceso de toxinas y falta de absorción de minerales.

Con lo que entendemos que para producir menos toxinas en nuestro organismo hay que evitar ingerir químicos tanto en la alimentación como en productos de belleza, higiene, productos de limpieza, ambientadores, etc.. a nivel físico y cuidarse emocionalmente para no generar toxinas indeseables.

Cuando empiezas una depuración, nuestro cuerpo empieza a eliminar toxinas y estas a circular por nuestro organismo, para que la  toxina puede ser eliminada de la célula esta misma necesita energía, macronutrientes y oxígeno  y precisa tener disponibles los microminerales y vitaminas y requiere que estos no se vean afectados por toxinas. Con lo que si queremos ser capaces de llevar a cabo la eliminación, las células no deberían tener un nivel de toxicidad tan elevado que los procesos de producción de energía y eliminación de residuos no puedan ser estimulados.

Con lo que para poder hacer este proceso, el medioambiente de nuestras células debe ser el correcto, en cuanto equilibrio entre sodio, potasio, calcio y magnesio. Cuando no es así y las células son tóxicas, al hacer un proceso depurativo o tratamiento terapéutico, lo que seguramente pasará es una expulsión masiva de toxinas en respuestas a este tratamiento.

Esta expulsión puede ser nada agradable, ya que la concentración de toxinas pasa a la linfa y sangre y  carga a los órganos encargados de eliminar toxinas como el hígado y riñones con ayuda de la piel y pulmones para que limpien la sangre de las toxinas eliminadas y las expulsen hacia el exterior a través de la orina o evacuaciones.

Cuando este proceso no funciona es porque las funciones del hígado y riñones está deterioradas por acumulación de toxinas en sus propios tejidos. Es cuando se pueden sufrir agravaciones como por ejemplo migrañas o insomnio ya que si que el hígado y riñones no son capaces de eliminar las toxinas, estas debe ser depositadas en algún sitio del organismo, pueden volver de donde procedían o pueden acumularse en otros tejidos como articulaciones, quistes o granos.

Cuando se llega a esto se debe trabajar los órganos implicados para poder desbloquearlos y así puedan trabajar para eliminar la toxicidad de nuestro organismo.

Es por ello tan importante que no se debe de llegar a este estado de toxicidad  e ir dando descansos fisiológicos a tu cuerpo para que el mismo pueda eliminar toxinas.

 

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Raul dice:

    La verdad es que todas las costumbres insanas a las que haces referencia y los factores ambientales así como los psicológicos que enumeras en el post, son la consecuencia de la asimilación desde pequeños del sistema en el que estamos incluidos. Estamos en una sociedad marcada por las prisas, predominando lo barato sobre lo bueno, en una sociedad en la que nos han enseñado a valorar el minúsculo placer de la inmediatez borrando de nuestras mentes la satisfacción de la constancia haciendo que solo pensemos en el “aquí y ahora”. Todo esto hace que olvidemos que nuestra salud no es infinita, que nuestra economía depende de las decisiones que tomamos en el día a día y que nuestra felicidad y equilibrio emocional está determinado por el tiempo que destinamos a ser felices y a hacer felices a otros siempre huyendo de las cosas tóxicas y personas oscuras. En resumen, la corriente social nos arrastra a las malas costumbres alimenticias, el ritmo diario nos conduce al estrés y la presión nos conduce a ejecutar acciones sin meditarlas por lo que es más fácil comerse un bocadillo cada día sin pensar y de manera automática dejando de lado la erosión que hacemos a nuestra salud y que muy probablemente pagaremos antes de lo necesario que planificar nuestra alimentación en base a un patrón sano.

    Un abrazo Judit.

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